miércoles, 10 de diciembre de 2014

Todos los días, de lunes a viernes, excepto domingos y festivos.

Quizá es porque somos nuestro propio detonador y nos programamos todos los días 
para morir de asesinato asistido en nuestros lúgubres palacios interiores
 por lo que no encontramos una mano amiga 
que nos salve en parte
-en partes-.
Puede que todo venga porque todos tenemos en realidad un trauma, 
que sucumbe alguna vez. 
Aprendemos a vivir con él, 
pues está presente. 
Y nos va devorando lentamente 
esperando a que nosotros,
felices infelices
libres esclavos
de nuestro propio ser
nos desvanezcamos.
Y es por eso por lo que el niño que es pegado,
el niño que pega,
el niño sin padres,
el niño que quiere no ser,
no tiene trauma alguno.

Ni tú.
Ni yo.

Y todo va bien.


O no.

martes, 2 de diciembre de 2014

1

Probé a amarla
con toda mi alma
rota.
Luego, la odié
con todo el corazón
ensangrentado.
Finalmente, la indiferencia fue lo que acabó con ella.
Quizá fue porque yo era su roto
y ella mi descosido
y al final, 
se deshilachó. 

Dulce locura.

Dulce locura.